Páginas vistas en total

miércoles, 24 de mayo de 2017

FOTÓGRAFO MALDITO


Pedro Taracena Gil




Sí, fotógrafo maldito, como también los hubo poetas malditos. Los amantes de la fotografía, que en el mundo han sido, se han ocupado de amar hasta el delirio, no sólo la Fotografía, sino su fotografía. Mientras, muchos fotógrafos fueron quedando en tierra de nadie. Muchos fotógrafos de renombre lo consiguieron dejándose liderar por improvisados mecenas de la cultura imperante, y cuando fueron levantando el vuelo, se olvidaron de quienes eran tan buenos fotógrafos como ellos, aunque estaban en el campo de los perdedores... En Madrid fueron muchos los fotógrafos malditos. Un de ellos es:


Sigfrido de Guzmán Cabrera. Madrid (1925-2010)

La Colmena Escuela de Madrid

Sigfrido de Guzmán nace en una familia muy sensibilizada con la música. Su padre, un apasionado de Richard Wagner, elige nombres entre los personajes de sus óperas para perpetuarlos en sus hijos: Sigfrido, Ofelia, Isolda y de esta manera impregna de sensibilidad artística y cultural a sus descendientes. Sigfrido llegó a ser un artista completo, bohemio e independiente, creando un maridaje perfecto entre la pintura y la fotografía. Trasgresor en una y en otra, pero armónico en la estética y la belleza.
La última época de su vida estuvo con la mente enajenada, pero a través de su familia pudimos saber que, además de fotógrafo fue pintor copista del Museo del Prado de Madrid, donde tenía licencia para realizar copias que le hicieron ganar dinero y prestigio sobre todo en Estados Unidos. Otra de sus aficiones fue coleccionar relojes.
Perteneció a la Real Sociedad Fotográfica desde el año 1959 y de pleno derecho a la Escuela de Madrid; integrándose en el grupo de La Colmena y más tarde en el de La Palangana. Resaltó en los trabajos de laboratorio dominando la cocina de tapados con resultados altamente creativos. Parte de su obra se encuentra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Y nada más fallecer, el resto de su legado llegó a manos de coleccionistas. En los Premios Nacionales de la Confederación Española de fotografía obtuvo varias nominaciones y en 1995, esta misma Conferencia, le otorga el Premio Nacional de Fotografía.
En el Boletín que publicaba la Real Sociedad Fotográfica, correspondiente al mes de febrero de ese mismo año, la entonces presidenta María Teresa Barranco, dejaba constancia de: “Cuando Sigfrido llega al mundo de la fotografía, la enriquece con su amplio bagaje artístico, y practica las técnicas fotográficas antiguas. Ahí están sus gomas bicromadas y sus fotografías pintadas minuciosamente a mano, con la delicadeza que le caracteriza. Cada uno de sus fotografías es una obra única: escenas que parecen dibujos al carbón, bodegones y paisajes acuarelados, retratos, chatarras automovilísticas, etc.”
En agosto de 1968 la revista Arte Fotográfico, edita el “extraordinario 200 af”. Sigfrido de Guzmán presenta tres fotografías y responde a dos interrogantes de un periodista. La primera sobre ¿qué es la fotografía? Su respuesta es: “Indudablemente, un medio de expresión de arte actual. Por otra parte, la fotografía, como concepto, puede serlo todo, si bien alcanza su real valoración, se proyecta con toda su trascendencia, en aquellos peculiares matices que le infunden la sensibilidad del autor”. Y añade. “Creo que la fotografía, en España, llegará a figurar algún día entre las Bellas Artes. Su universal temática, interpretada por el talento del hombre, así lo merece. Únicamente necesita bagaje histórico; tiempo, en una palabra”. Y asimismo la segunda cuestión ¿qué es mi fotografía? Sigfrido de Guzmán, responde: “Si partimos de que la auténtica belleza de la fotografía está, precisamente, allí donde, en principio, no se ve, yo he buscado siempre esa belleza en las cosas sencillas. Me parece, por otra parte, que en ellas está la entraña de lo poetizable”. Y concluye: “En definitiva, no he hecho más que poner en práctica aquello de que se impresiona lo que impresiona. Y a mí me impresionan las cosas sencillas”.
Tiene premios otorgados por la revista Arte Fotográfico. Premios en Guadalajara, San Fernando, Soria, Selección Nacional de Color, VII Internacional de Color. En tres temporadas seguidas le concedieron el premio del Concurso Social de la Real Sociedad Fotográfica. Y por último el Premio Minolta. Siempre trabajó como amateur, es decir, amante de la fotografía.
Investigando sobre su legado, la colección de 19 fotografías que se integraron en la exposición de La Escuela de Madrid, patrocinada por el Ministerio de Cultura en 1988, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, confirma que obran en su poder. A raíz de su fallecimiento en los últimos días de abril de 2010, concretamente el día 30, se ha desatado una serie de rumores sobre el posible expolio del material fotográfico y utensilios personales procedentes de su domicilio. Su hermana y cuñado preguntados por estos presuntos hechos, no han sabido responder como corresponde a sus más inmediatos responsables del legado de su hermano. El paradero de parte muy importante de su obra está envuelto en un sinfín de informaciones turbias, donde la manifiesta desidia de su familia más cercana, ha sido colaboradora necesaria. Así mismo, la Real Sociedad Fotográfica, a través de su página Web ha manifestado de forma totalmente imprecisa, el inventario de las fotografías de Sigfrido de Guzmán que, presuntamente se conservan en la Fototeca. Con motivo de PHOTO ESPAÑA 2010, en la sede de la Real se ha mostrado una galería del fotógrafo. La presentación que se hace del evento en la Web, lejos de aclarar este asunto, lo invade de sombras:
“Este proyecto es fruto por una parte de la casualidad y por otra del deseo. Por unas determinadas circunstancias y a través de un amigo de uno de los socios, supimos del hallazgo de una importante cantidad de fotografías de la colección propia de nuestro querido y admirado socio Sigfrido de Guzmán. En el transcurso del contacto con esa fuente se conoció la existencia de otra parte de la colección que complementaba perfectamente la primera.
Este hallazgo, sumado a nuestros propios fondos, existentes en la fototeca de la asociación, de este artista/fotógrafo, muy poco conocido para el público actual, ha hecho que ese deseo de la Real Sociedad Fotográfica de poner en valor y mostrar la espléndida y magnífica obra de Sigfrido de Guzmán, sea una realidad que supera con creces lo imaginado. Consideramos que esta debería ser, concluye el comunicado, la primera exposición de una serie que diera a conocer una carrera no del todo reconocida en su tiempo y que muestre la impronta que ha dejado este genial artista en la fotografía”.
De esta presentación se desprende que la obra de Sigfrido de Guzmán con paradero desconocido, está en manos de coleccionistas, como no podía ser de otra forma. El anonimato y la falta de transparencia a la hora de informar de sus actuales propietarios, pone de manifiesto la nefasta gestión que de su fotografía han hecho sus descendientes y herederos. Pero la actitud de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, apuntándose al carro de dar a conocer los miembros de La “otra” Escuela de Madrid, ahora y bajo estas circunstancias, no la exime de su responsabilidad histórica. La triste realidad es que esta muestra, fruto del azar, todas sus fotografías llevan el subtítulo de: Procedencia inconfesable, coleccionista anónimo, impreciso número de obras de la fototeca de la Real Sociedad Fotográfica, misteriosos intermediarios y un sinfín de relatos turbios con personajes siniestros.
Retomando la biografía del autor, en el año 2004 el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, presenta la obra de los mejores artistas que trabajaron durante la dictadura de Franco alejados de la estética oficial. Arrabales de Madrid, de Sigfrido de Guzmán, muestra la otra cara del desarrollismo franquista. El olvido en el cual se encuentran las fotografías hechas por Sigfrido de Guzmán, supone un escándalo que nos debe afianzar en la pertinaz decisión de la recuperación de la Memoria Histórica Fotográfica.



No hay comentarios:

Publicar un comentario